Patrón de la Excelencia

Este artículo lo escribí hace más de dos años y no decidí publicarlo hasta  vivirlo.  Antes de continuar la lectura debes comprender que la excelencia es un hábito que se va realizando día a día, no es cuestión de querer es una decisión de alcanzarlo.  Con el simple deseo no se consiguen las cosas, hay que trabajar.

Todo cambio en la vida comienza con la decisión de querer hacerlo, pero un deseo no es suficiente para garantizar el éxito, es necesario crear todo un proceso de cambio guiado que te pueda conducir hacia el logro satisfactorio de lo que quieres alcanzar en un momento determinado.

Este es un patrón de algunas cualidades que considero necesarias para llegar a ese estado de satisfacción personal y profesional sin dejar a un lado el deseo latente de vivir intensamente cada día.

Si deseas comenzar el cambio debes estar dispuesto a empezar primero contigo mismo. Recuerda, esta es una guía, el verdadero patrón de la excelencia lo creas tú mismo día a  día. 

Patrón de la Excelencia:

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Conocerse a sí mismo. No se puede dar lo que no se conoce.  Debes  averiguar cuáles son tus debilidades y  fortalezas.         Esfuérzate por hacer lo que te gusta y en lo que eres bueno.    Trabajar para ser mejor todos los días. Realizar eso que te apasiona y en lo que te entregas por completo porque lo vives, ahí está el secreto de tener una buena actitud contigo mismo.

No importan las circunstancias en la que te encuentres, siempre darás lo mejor de ti cuando hagas lo que te agrada.

Ser diligente.   Enfócate en perseguir tus sueños, atrévete a dar más de ti sin que lo pidan. Concéntrate persistentemente en lograr la excelencia en las tareas que  te encomiendan.

Tu compromiso, responsabilidad, organización y eficacia son provocadores del éxito. ¡Atrévete a practicarlos todos los días!

El tiempo no sabe esperar. Aprende a utilizar inteligentemente cada segundo que te brinda la vida.

Conocer su empresa y su entorno.  ¿Dónde está?, ¿qué  hace?, y ¿cuál es el objetivo de tu empresa?  Si no contestas estas preguntas no tiene ningún sentido lo que haces.  Debes saber cuál es el fin por  el que estás trabajando, entregando tu tiempo y tu vida.

Lo que no se conoce no se ama, y tu lugar de trabajo es tu gran amor, aquí dedicas la mayor cantidad de tu tiempo útil en la vida. Empieza por aprender a amar y valorar tu vida, tu espacio y tu entorno.

Trabajar con entusiasmo y sin temor.  El trabajo dignifica tu persona, y si estamos hablando de tu persona, debes hacerlo con amor y con entusiasmo todos los días.  Si estás en un lugar donde no quieres estar desperdicias gran parte de tu vida, esto sólo traerá consecuencias negativas para ti.  Aprende a trabajar porque te gusta, porque te ayuda a crecer y ser mejor, porque es aquí donde realmente demuestras lo importante y valioso que eres como persona.

El trabajo es un espacio donde puedes desarrollar y demostrar tus talentos, es una oportunidad para crecer y ser mejor, es la razón por la que te levantas todos los días.

Si no aprendes a trabajar con entusiasmo estarás perdiendo vitalidad y energías necesarias para mantenerte vivo.

Compartir experiencias.  Cuando compartes tus conocimientos te estás engrandeciendo a ti mismo como persona.  Enseñar a otros el camino es la mejor manera de garantizar que tu esfuerzo  no quedará en el olvido.

Aprender a comunicarse. El hombre se hace a través de la comunicación.  Tus palabras y gestos te definen, si no sabes utilizar una buena comunicación tus ideas no serán bien acogidas y los errores llegarán.

Tener una comunicación abierta  y sincera con tu gente es lo que acrecentará tu liderazgo.  Una buena comunicación es esencial para el desarrollo personal y empresarial.  

Contar con sus compañeros. Saber ser es tan importante como saber hacer, y estas competencias se consiguen practicándolas en tu entorno de trabajo y con tu gente.

Aprender de tus compañeros y que ellos aprendan de ti te dará un mayor grado de satisfacción en la vida.

Ser guía de otros. El guía es aquel que muestra el camino por donde llegar a otros que quieren y están dispuestos a seguirte. Es la persona que conduce hacia la meta.  Si quieres conquistar tus objetivos debes aprender a dirigir a otros hacia eso que sueñas y esperas alcanzar.

Velar por su trabajo.   Tu trabajo habla por ti. Si quieres destacarte en algún área de tu vida,  lo puedes  hacer a través de tu esfuerzo y dedicación en el trabajo realizado. 

Tú demuestras a través de tu labor lo que realmente eres, lo que quieres y lo que serás capaz de lograr. Tú eres la imagen viva de lo que haces, aquí no hay excusas.  Eres la cara de tu empresa y la empresa es lo que tú haces de ella. 

Ser tutor y  alumno.    Saber enseñar a otros y otras veces dejar que otros te enseñen, aquí encontrarás tu verdadera grandeza. Tú no puedes hacerlo todo, debes mostrarles a otros el cómo hacer bien las cosas y muchas veces debes dejar que  otros también te enseñen lo que mejor saben hacer.

Cultivar la paciencia es muy importante cuando otros dependen de tus instrucciones.

Cuidar de la familia, empresa y entorno.   Tú eres lo que haces y dices.  Si no cuidas y valoras lo que tienes, estarás desperdiciando tu tiempo y tu vida.

Si tu familia está bien, tú estarás bien y por consiguiente, tu trabajo estará bien.

Aprovechar las oportunidades. Todos los días hay nuevas formas de hacer las cosas, aparecen nuevos retos y, estar preparados para adquirirlas cuando se presenten  te dará mayores ventajas.

Optimizar recursos.    Busca siempre  la mejor manera de realizar una actividad sacando el máximo provecho de todos los recursos disponibles.

Buscar alternativas.    Existen muchas formas de hacer las cosas, no te quedes solamente con la primera opción.   Si la primera opción no resulta como lo planificado, no desistas, hay muchos caminos  que conducen  a la meta.

Cambiar a tiempo.      No esperes a que tus fuerzas y recursos se agoten para tomar la decisión del cambio, debes realizarlo en el momento propicio.  Ser realista en estos tiempos te ayudará a estar preparado para realizar las modificaciones necesarias cuando sea preciso.  Los cambios te hacen crecer.

Adaptarse al cambio.  Todos los días se aprende algo nuevo.  El cambio te permitirá obtener nuevos conocimientos y habilidades.  Hay que estar dispuestos a renunciar a viejas creencias para adaptarse a los eventos que van surgiendo.

 

Todo comienza con el primer paso, decídete hoy mañana puede que sea tarde para empezar!

Nota: Ejemplar tomado del libro: "El Hombre con Actitud de Hormiga", Liderando para transformar vidas.

 

 

 

Con cariño,

 

 

 Alexandra Liberato

 

 

 

 

 

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