Los 5 Hábitos del Exito.

las cinco e del exitoEn este artículo he decidido escribir sobre los 5 hábitos del éxito que le ayudarán a poseer  la  energía que le permita desarrollar cualquier actividad con éxito.

La formula es muy sencilla, su práctica es lo que reviste un auténtico reto. 

La mente trabaja bajo dos paradigmas de extremos, esperar lo mejor y esperar lo peor. La segunda posición es la más sencilla y fácil, pues no exige del ser humano nada.  En cambio el ser positivo, el visualizarse como un triunfador requiere de un esfuerzo, de una energía vivificante que nos impulse a la acción y a enfrentar cada obstáculo, no como una dificultad sino como un reto a enfrentar.

Los 5 hábitos vitales le proveerán ilimitadamente de endorfina, esa energía interna que sólo puede producir el ser humano. Se dice que las endorfinas podrían llamarse las moléculas de la felicidad, porque son las que pueden permitir disfrutar de la vida, sentir una sensación de bienestar general y  resurgir de las crisis personales sin demasiadas cicatrices emocionales.

Para tener esta energía extraordinaria les propongo desarrollar los cinco hábitos vitales del éxito.

Las 5 E del éxito:

La primera E. Esperar lo mejor.  Iniciar todos los días con la sensación de que todo va a resultar un éxito. Con la fe que nos da la certeza de que sí vamos a lograr todo lo que nos propongamos. Por supuesto, implica reconocer profundamente de que es a nosotros que nos corresponde la responsabilidad de que las cosas pasen, no esperando a que algo pase o a que alguien resuelva nuestros problemas. 

Le propongo siempre empezar por el final. Cada acción que piense realizar, es  necesario antes de iniciar  visualizar el resultado final. Solamente cuando se logra conceptualizar el triunfo primero en la mente la realidad será una consecuencia natural.

Segunda E. Energía.  Se hace necesario que todos los días se ejercite el cuerpo aunque sea solo unos minutos para oxigenar nuestro organismo, poner nuestros músculos estén en forma,  poner en estado de concentración nuestro cerebro, para que nuestra circulación sanguínea fluya dinámicamente y todos los sentidos estén  en alerta.  El cuerpo es una maquinaria maravillosa que se debe mantener cuidadosamente.

La energía es necesaria para tener el suficiente poder de realización. La energía es vital para decidir, es una fuerza que nos permite superar los retos y alcanzar lo que deseamos.

Quien hace del ejercicio un hábito, día con día, aumenta su resistencia y su rendimiento.

Tercera E. Evolución. Así como alimentamos el cuerpo se hace necesario alimentar la mente. Todos los días se debe aprender algo nuevo. Cuando un ser humano evoluciona hace evolucionar a todo  su entorno.

La mente debe ser cuidada con conocimientos que acrecienten su sabiduría y su actitud positiva hacia la vida. ¡Cómo evolucionar sin educación! La educación nos hace crecer, romper con mitos y supersticiones.  Nos sirve para aprender a vivir, nos provee de opciones para nuestra realización, Nos hace más humanos y nos descubre las infinitas posibilidades del ser humano. La educación representa nuestra renovación mental, el incremento de nuestro propio capital.

Cuarta E. Emotividad. El ser humano necesita dar y recibir afecto. Debemos dar reconocimiento generosamente, aceptarlo de la gente sincera y manifestar abiertamente cada una de nuestras emociones  en forma franca y asertiva.  Dejar libre las manifestaciones más profundas del corazón.

Una sana vida afectiva es vital para un adecuado desarrollo sicológico, pues nuestras emociones no se limitan a la parte afectiva sino sobre todo a la vida sicológica. Poder vivir de una transparencia tal, que ésta nos permita relacionarnos de una manera afectiva con los demás.

Desafortunadamente  muchas veces los reconocimientos los olvidamos en un instante y los rencores los guardamos para toda la vida. Es necesario en nuestro interior reconciliarnos con los demás, a tal nivel que podamos perdonar y olvidar sinceramente todos los agravios.

Quinta E. Espiritualidad. El ser humano debe mantener diario contacto con su creador. Lograr la intimidad con Dios le permitirá tener seguridad y certeza de que es protegido por quien más le ama.

En Dios debe fincar su fortaleza. La renovación espiritual nos garantiza ejercer un eficaz liderazgo con nosotros mismos. Es nuestra dimensión nuclear de donde parten todos nuestros principios y valores. Nuestras verdades vitales son las que habilitan nuestro espíritu.

Acrecentamos nuestros valores a través de la lectura y la reflexión. La moral y la conciencia se ubican en lo espiritual.

El respecto a los valores universales es indispensable para edificar una vida digna.

En síntesis, los 5 hábitos vitales están íntimamente interrelacionados. Esperar lo mejor nos ofrece una visión optimista y práctica de la vida, la energía nos da el poder de realización, la cultura nos permite evolucionar y ser cada día mejores, la emotividad nos permite un sano desarrollo sicológico y un medio efectivo para relacionarnos con los demás  y, nuestra vida espiritual nos provee de la seguridad interna al acrecentar nuestros valores y encontrar a Dios en nosotros mismos y en los demás.

 

Recuerden: “No hay hábito adecuado sin un temple de voluntad en la fragua de la disciplina”.

 

 

¿Qué le parecen estos 5 hábitos? Déjame saber tus comentarios.

 

 

 

Con cariño,

 

Alexandra Liberato

 

 

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