El día después del milagro

“¿Qué pasaría si despertaras mañana y 7 segundos después de medianoche hubiera ocurrido un milagro?

 

Supón, por un instante, que luego de irte a dormir, en algún momento anoche, de alguna manera, desconocida…ocurrió un milagro y mientras estás durmiendo el problema que te preocupa queda resuelto. Al despertar en la mañana, comienzas a vivir tu vida como el día después del milagro…”

Milton Erickson

Como te sentirías ante tal evento en tu vida.  Cómo sería la sensación  de dejar esa carga que te molesta y te hace mucho peso sobre tus hombros.

 

Puedo personalmente confiarte que los milagros  como estos existen, y sí, realmente te sientes diferente, te llenas de vida y te regocijas ante cada segundo que pasa.

 

Estos milagros solo suceden cuando empiezas a tener Fe. Esa fe con certeza, con pasión y con razón. 

 

Esa fe que te hace confiar en tu capacidad, en otros y en la vida.  Esa que te permite soltar con la certeza de que todo estara bien y podrás continuar el camino.  

 

Tu fe debe ser grande, tan grande como para no derrotarte. 

 

Tu tienes todo el potencial para hacer las cosas que te propongas en la vida, tu puedes lograr todos tus sueños y proyectos, pero necesitas creer y esa creencia te debe empujar en el actuar y ese actuar te llevará a la estrategia necesaria y con estas estrategias desarrollaras una conducta que te generará los resultados esperados.

 

La clave del Milagro:

 

Tu fe crea Pensamientos.

Tus pensamientos te dan Emoción.  

La emoción te llevará  a crear una Estrategia.

La estrategia desarrollará una Conducta basada en eso que quieres.

Esta conducta es lo que te va a generar los Resultados esperados.

 

Y aquí el gran Milagro! 

 

Pero si te das cuenta, el milagro ha sido provocado por ti, con tu actuar; si tu no trabajas en lo que esperas y quieres nada sucederá.  

 

En toda la historia de la humanidad han existido los Milagros y, sí suceden, pero debes provocarlo. Uno de los libros que más historias de Milagro cuenta es la Biblia, pero todos tienen algo en común, el necesitado tuvo fe y salió al encuentro de aquel que sabía le podía conceder eso que anhelaba. Esto no era casualidad, era provocado. Si puedes leer algunos de estos milagros podrás notar que cuando Jesús sanaba era porque el enfermo, o el necesitado, se movía de su comodidad, de su zona de confort y salia al encuentro.   Si no te mueves y en consecuencia actúas, nada en tu vida sucederá.

 

Atrévete a buscar tu Milagro hoy, cuando lo consigas no dejes de contarme la experiencia del día después del Milagro.

 

 

Con cariño,

 

Alexandra Liberato

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